Suscríbete a mi lista de correo

miércoles, 30 de enero de 2008

Amar es una decisión


El pasado sábado fue el matrimonio de mi amiga y madrina de boda Maritza. Todo quedó hermoso y la ceremonia me llevo a revivir, inevitablemente, las emociones que experimenté siendo la novia hace ya dos años y cuatro meses, además los momentos que pasé con Maritza, mi vecina y amiga de la infancia, vistiendo a las Barbies de novia, embarazándolas con papel toilet, en fin...imaginando como sería nuestra vida de adultas.

Unas palabras que una pareja ya experimentada nos dijeron en nuestro curso prematrimonial retumbaban en mi cabeza con una contundente reververación: "Amar es una decisión".

La verdad que entraña esta sentencia es lapidaria. Después que termina la fiesta, que te quitas el vestido y comienza la convivencia con el novio que pasa a ser tu esposo, la felicidad pasa a ser una construcción minuciosa, un compromiso que se renueva todos los días, una tarea que no pesa pero que es necesario completar con diligencia, una planta que se riega con detalles y se fortalece cada día.

Hoy, puedo afirmar que el matrimonio es un reto maravilloso y que estoy aún más enamorada que cuando lo conocí. Ambos con nuestra virtudes y defectos nos hemos sabido comprender haciendo de la convivencia una aventura donde amar siempre será nuestra decisión.

2 comentarios:

Jennifer Barreto-Leyva dijo...

Ysa sales hermosísima. Siempre con esa expresión de frescura, de niña grande y mujer a la vez, y con el gentilicio que te sale por los poros. Gracias por compartir este momento tan íntimo con quienes te queremos y leemos.

Con el matrimonio de mis padres he comprendido lo elaborado y difícil que en momentos es llevar adelante un matrimonio, y en definitíva como tener un buen matrimonio. Han sido 35 años de altas y bajas, peleas y risas, pero por sobretodas las cosas paciencia, comunicación y amor.

Cuando dos personas deciden unir sus vidas en definitiva tiene que prevalecer el compromiso de alimentar el sentimiento, y hacer crecer esa planta hasta donde el alma y espíritu lo permitan.

Soy felíz porque eres felíz.

Un besito.

Ysabel Velasquez dijo...

Hola Jen:

Gracias por tus comentarios amiga...TÚ eres demasiado linda! Gracias por tu cariño incondicional y por leerme siempre!

Felicítame a tus padres por su paciencia y su amor, son todo un ejemplo, sobretodo cuando como yo has pasado por la experiencia devastadora de que tus padres se separen, eso es un dolor que siempre está presente.

Un abrazote inmenso! (Te debo un email y el café también)